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La Coctelera

La ruta de los pueblos negros abandonados

La ruta de los pueblos negros abandonados

Quién no ha pensado alguna vez en medio de un atasco o el vagón de ganado en el que se convierte el metro en hora punta en irse a un pueblo de cuatro casas a vivir, lejos de jefes, facturas y problemas. El menosprecio de Corte es explicable entre los que usamos, abusamos, Madrid. Pero en lo que no solemos reparar los urbanitas es el trauma cotidiano que supone vivir en estos pueblos olvidados y paradójicamente añorados.

La ruta que os proponemos se adentra, a pie o en bici, en la parte olvidada -aunque cada vez menos- del área más aislada, de la provincia más desconocida de las cercanas a Madrid: Guadalajara, un tesoro por descubrir del que apenas se acaba de abrir la tapa. Tanta hipérbole y aliteración queda justificada plenamente cuando uno puede pasarse días enteros andando por paisajes agrestes sin ver a nadie. A sólo 70 kilómetros en línea recta de la Puerta del Sol. En esta comarca, que alguien dio en llamar de los pueblos negros, por la pizarra negra del lugar que utilizan al construir, agonizan algunos núcleos habitados a duras penas por héroes o locos, según con quien hables. Es la ruta de los pueblos negros abandonados.

Nuestro largo camino empieza en el segundo muro del embalse de El Vado, primer culpable del abandono de los pueblos y tierras que vamos a atravesar hoy. Enfrente, comienza una pista que bordea el pantano entre una repoblación de pinos que sujetan las negras tierras contra la erosión. En una hora andando por una pista que asciende muy ligeramente, pero mantiene las vistas sobre el pantano, empezamos a girar hacia el Oeste. Al otro lado de la vaguada veremos los restos de una iglesia. Es la vieja y derruida iglesia del pueblo de El Vado. A su alrededor, aún podemos intuir, a pesar de la distancia, los restos de edificaciones a su alrededor. Lamentablemente, si vamos andando, el camino hasta llegar allí sería demasiado largo, con lo que es mejor dejarlo para una ocasión futura. Pero si hemos elegido la bici, podemos optar por acercarnos desde La Vereda.

Seguimos andando por la pista dejando, como la historia, El Vado a nuestra espalda, hasta iniciar (ignorando otros desvíos a la izquierda) el descenso al río de la Vallosera, que debemos cruzar para ascender en 10 minutos hasta el pueblo de La Vereda. Precisamente en la última curva antes de llegar, veremos salir el camino que lleva hasta El Vado en unos 40 minutos más.

La Vereda

Son muchas las cosas que podemos intuir tras los muros de estas casas, rumores de esfuerzos, de tragedias y alegrías, de monotonía sostenida para luchar contra un medio pobre; rumores, en fin, de vida. Algunas casas están primorosamente reconstruidas por los integrantes de la asociación cultural La Vereda con sede en Guadalajara capital. Con una encomiable dedicación están manteniendo y anclando para nuestros tiempos el eco de una vida que amenaza por desaparecer.

Seguimos por la pista para en 15 minutos hasta llegar a un cruce de pistas: a la izquierda (Oeste), sube el camino que lleva hasta la carretera de Colmenar de la Sierra y otras pistas que nos podrían conducir hasta La Puebla, en la Comunidad de Madrid, u otro núcleo abandonado, La Vihuela; de frente, a la derecha, otro camino en regular estado conecta con la vía que lleva hasta El Vado; recto, entre una y otra, dirección Noreste sigue la pista -manteniendo la pista más evidente--, tras atravesar un par de vaguadas, hasta Matallana. En apenas 40 minutos desde el cruce anterior, empezaremos a ver las casas del primer barrio del pueblo.

Matallana

En los alrededores hay unas encinas centenarias imponentes, que merecen por sí solas la visita, debajo de las cuales podemos descansar para la última etapa. Después de la siesta visitamos el pueblo dividido, como hemos dicho, en dos barrios: uno al Este y otro al Oeste, la iglesia de una sola nave, pero aún en pie, está en el del Oeste. Allí reside alguna pareja, viviendo la vida que eligieron llevar entre algo de ganado y muros de casas desvencijadas.

Para seguir bajamos por una vereda que baja al río Jarama detrás del barrio Este —las primeras casas que vimos al llegar— hasta un puente. Si somos optimistas, una pasarela sobre el abismo; si somos pesimistas, hecho con restos de antiguos trillos, usados para desgranar el cereal en la eras. Otro testimonio de un mundo perdido, para bien o para mal.

La trocha cruza el río y asciende entre la ladera, buscando los robles y álamos de la izquierda, a media ladera. Recomendamos, si se va bien de tiempo, acercarse por la vereda de la derecha hasta las cascadas del Barranco del Aljibe. Otro regalo que nos ofrece esta ruta. Si no, seguimos el camino hasta los árboles que veíamos; se dejan los restos de majadas a la izquierda para seguir enterrados entre jaras de porte enorme, buscando el collado que sobresale enfrente. Imposible perderse ni despistarse pues la única vía posible en este océano verde y pegajoso es la que llevamos, limitada a ambos lados por los muros que forman estas plantas.

Llegamos al collado y seguimos sin perder altura hasta ver los muros de los cercados de Roblelacasa. El camino es evidente desde que se ve el pueblo fijado en un espolón redondeado sobre dos vallejos. Pasamos por la fuente y el lavadero del pueblo y subimos hasta la plaza. Roblelacasa está viviendo un auge constatable en las cuadrillas de albañiles y casas en construcción que hay por doquier, una prosperidad que se les niega a sus hermanos del otro lado del río. ¿La razón? Aquí sí llega la carretera.

Lo mejor / Lo peor

  • Lo mejor: el ambiente de la ruta, los paisajes y las encinas de Matallana.
  • Lo peor: los coches —escasísimos— que transitan por la pista, más que nada, porque rompen la magia del supuesto aislamiento.

Enlaces:

  • Anonimaweb es una buena página dedicada a los pueblos abandonados y fotografía

Ficha:

Para hacer esta ruta es necesario disponer de dos coches.

  • Acceso: por carretera hasta Guadalajara por la N-II, allí tomamos el desvío en la estación de la CM-101 a Humanes. En este pueblo seguimos a Tamajón por la CM-1004, antes de llegar nos desvíamos a la izquierda hacia Retiendas y seguimos hasta llegar al muro del embalse de El Vado. Allí podemos dejar un coche; para dejar el otro volvemos a Tamajón y seguimos dirección Majaelrayo. Nos volvemos a desviar a la izquierda en Campillo de Ranas para dejar el otro coche en Roblelacasa. Desde Madrid hay que calcular, de una hora y media a dos en cada trayectoa velocidad legal.

  • Duración: se puede calcular a ritmo tranquilo en unas 5 horas sin paradas.
  • Tipo de camino: pista forestal en buen estado lo que hace apto un calzado bajo, a veces usada por vehículos (¡cuidado!). La última parte es una trocha, pero también en buen estado. Evidente y difícil despiste..
  • Agua: al inicio y en todos los pueblos hay fuentes.
  • Nivel: para personas sin técnica especial, pero acostumbradas a andar pues su única dificultad es la duración.

Al fin la primera salida

“LAS CASCADAS DEL PURGATORIO”

Sugerente, ¿eh?.
Es una ruta sencillita, que no te asuste el nombre.
Si te apetece venir vamos el día 1 de junio.
Saldremos desde Plaza de Castilla, a las 9:00 hrs o nos encontramos en el Monasterio de El Paular, en Rascafría, a las 10:30 hrs, desde donde se inicia la ruta a pie.
Si quieres mas informacion solicitala:

senderismocph@yahoo.com.

Confirma tu asistencia en el blog o en el correo.

Las Cascadas del Purgatorio

Las Cascadas del Purgatorio

TIPO DE RUTA:


No circular.

LONGITUD:


5,5 km sólo ida.

DURACIÓN APROXIMADA:


2 horas.

DESNIVEL:


1.170 - 1.370 metros.

DIFICULTAD:


Baja.

RECOMENDACIONES:


Visita a uno de los lugares con mayor valor ecológico de la Comunidad, con gran fragilidad medioambiental. Vistas del valle del Lozoya y del arroyo Aguilón. Fauna en peligro de extinción (nutria y desmán de los Pirineos). La mejor época es el deshielo, cuando las cascadas y el arroyo llevan la mayor cantidad de agua proveniente de la nieve en fusión de la Morcuera y las cascadas se despeñan en todo su esplendor. Hay que llevar cantimplora de agua. Balizado en parte como la Ruta Verde 1.

A Rascafría se accede por la N-I y desviación en Lozoyuela por la M-604. Se encuentra a 107 km de Madrid. En bus, el nº 194 de Continental Auto desde Plaza de Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.

Teléfono de Información del Centro de Información Ambiental del Puente del Perdón (Rascafría): 91 8691757

CARTOGRAFÍA:


1/50.000, hoja 483, Segovia. 1/25.000, hoja 36 - 38 San Ildefonso o La Granja. Mapa excursionista de La Pedriza 1/25.000 de la editorial Alpina.


DESCRIPCIÓN DE LA SENDA


Desde el Puente del Perdón, enfrente de El Paular, sale una pista asfaltada que pasa por el albergue Los Batanes que va a quedar a la izquierda y lleva al área recreativa de Las Presillas (500 m y 10 minutos), con piscinas fluviales ene le río Lozoya, aquí llamado de la Angostura. Éstas van a quedar a la derecha, tras una gruesa valla de piedra.

Se continua por el mismo camino de tierra hasta la confluencia de un arroyo que baja por la izquierda, es el arroyo Aguilón, proveniente de los altos de La Morcuera (1 km y 20 minutos). Se cruza por un pequeño puente y aparece una bifurcación, que se toma a la izquierda, adentrándose en el monte de Los Robledos. La pista de la derecha nos llevaría al área recreativa de “La Isla” y al puerto de los Cotos.

Más adelante, ya en continuo ascenso, en otra bifurcación hay que girar también a la izquierda. Al llegar a un rellano finaliza el robledal y comienza el pinar (3,5 km y 1 hora). Aquí hay que abandonar la senda que llevábamos y empezar a descender a la izquierda hacia el arroyo Aguilón. Se desciende por una pequeña senda, ya sin balizar, cruzando una finca de pastores conocida como Majalagrande, y se llega aun vado del arroyo, al lado de una casa, una cerca y un pilón.

Se cruza el arroyo por un vado de piedras, pues es más fácil el camino por este lado (4,5 km y 1 hora y 25 minutos). Se remonta el río por su margen derecha, entre praderas, pozas cristalinas, pequeños saltos y robles, hasta alcanzar en el cerramiento del valle las dos cascadas del Purgatorio, una de las cuales, la superior, cae en forma de cola de caballo a una poza cristalina (5,5 km y 2 horas). Para ver la superior, hay que encaramarse por unas rocas que quedan en la orilla derecha (izquierda según se remonta), y se observan los dos principales saltos de agua.

El regreso se puede hacer por el camino estrecho, una sendilla que hay en la orilla derecha del arroyo, entre las praderas, pozas y otras cascadas de menor porte hasta alcanzar, en tres kilómetros de descenso el puente sobre el Aguilón que antes habíamos cruzado.

El sabinar de Lozoya

El sabinar de Lozoya

TIPO DE RUTA:


Circular.

LONGITUD:


13 kilómetros.

DURACIÓN APROXIMADA:


3 horas.

DESNIVEL:


1.222 - 1.400 - 1.222 metros.

DIFICULTAD:


Media.

RECOMENDACIONES:


Ruta por el valle del Lozoya entre Navarredonda y las inmediaciones de Lozoya. Ecosistemas de robledal de montaña y de sabinar. El sabinar de Lozoya es un ejemplo de bosque relicto en nuestra Comunidad. Apta para toda época del año, a excepción de los temporales invernales.
Acceso a Navarredonda desde la N-I, desviación a la izquierda pasado Buitrago por la M-634, y a la derecha pasado San Mamés por la M-974.
Acceso a Lozoya por la N-I, a la altura del kilómetro 68 pasado Lozoyuela, por la M-604.

CARTOGRAFÍA:


1/50.000, 484, Buitrago del Lozoya y 1/25.000, 484 - I.

DESCRIPCIÓN DE LA SENDA

Se llega al alto, que es una pradera con una tapia y un zarzo (una portilla), que separa los términos de Navarredonda y Lozoya. El zarzo, al pasarlo, hay que volverlo a dejar cerrado.
Empieza el descenso por un camino en muy buen estado, salvo en época de lluvias. Desde aquí hay unas espléndidas vistas del cierre del valle del Lozoya, con el puerto de Cotos en el centro, enmarcado por Peñalara a la derecha y las Cabezas de Hierro a la izquierda.
Se alcanza el arroyo del Villar (3,5 km y 45 minutos), y se cruza, empezando a perder altura por la margen derecha del vallejo, entre robles y prados. Se cruzan los arroyuelos de la Galiana y de la Mata del Tirón y a la izquierda aparece un pequeño camino, casi una calleja entre muretes, que baja hacia el río, que se debe de tomar. Si se continua de frente, el descenso nos lleva sin pérdida al pueblo de Lozoya, que se ve a la lado del embalse de Pinilla.
Se toma la calleja a la izquierda. Los muros separan el camino de campos con prados y fresnos que sirven de explotaciones ganaderas. El camino se va ensanchando hasta llegar a una agradable pradera por donde discurre el arroyo del Villar que hay que volverlo a cruzar.
Se cruza el arroyo de nuevo (6 km y 1 hora y 15 minutos), y se empieza a remontar el monte que tenemos hacia el sur, en dura subida hasta alcanzar la solana del monte El Chaparral (7,5 km y 1 hora y 45 minutos). Descendiendo se llega a una de las joyas de la naturaleza, el Sabinar de Lozoya , único en toda la Comunidad de Madrid, siendo de carácter relicto, es decir, que no se corresponde con las características climáticas de hoy en día, sino con las de épocas pasadas, cuando el clima era más frío y seco. El monte presenta como especie característica la sabina albar, fácilmente reconocible por su forma cónica, y se desarrolla entre los 1.100 y los 1.300 metros de altitud, en el piso del roble, pero adaptado y reducido a este lugar por unas condiciones favorables a su desarrollo: bastante inclinación, mucha radiación solar al estar en la solana, escasez de agua en el subsuelo, que da lugar a un monte aclarado, con árboles espaciados. A la sabina le van a acompañar enebros y plantas aromáticas como cantuesos, lavandas o tomillos.
Para volver a la senda, se rodea el monte en el sentido contario a las agujas del reloj y se llega a la umbría por el collado Portillo, se desciende un poco y se vuelve a encontrar la senda anterior (10 km y 2 horas y 20 minutos), que se toma a la derecha y que sube en zigzag por el melojar del valle del arroyo del Villar.
Se alcanza el collado que separa los dos términos (no es el de antes, que queda tras una elevación unos metros más al norte) (11 km y 2 horas y 30 minutos), y se toma como referencia una alambrada. Siguiéndola en continuo descenso, se llega a Navarredonda por el melojar hasta el camino que conduce por el cementerio al pueblo (13 km y 3 horas).

El Mirador de los Robledos

El Mirador de los Robledos

TIPO DE RUTA:


Circular.

LONGITUD:


10 kilómetros.

DURACIÓN APROXIMADA:


3 horas.

DESNIVEL:


1.170 - 1.310 metros.

DIFICULTAD:


Baja.

RECOMENDACIONES:


Aunque hay algunas fuentes, es necesario portar cantimplora. Vistas del valle del Lozoya y paso por varias áreas recreativas de la Comunidad. En las inmediaciones, el Monasterio de El Paular. Parte del recorrido se hace por la Ruta Verde 1, balizada por el Centro de Información Ambiental del Puente del Perdón, y el regreso por el sendero de Gran recorrido GR-10.1, señalizado con pintura blanca y roja.

A Rascafría se accede por la N-I y desviación en Lozoyuela por la M-604. Se encuentra a 107 km de Madrid. En bus, el nº 194 de Continental Auto desde Plaza de Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.

Teléfono de Información del Centro de Información Ambiental del Puente del Perdón (Rascafría): 91 869 17 57

CARTOGRAFÍA:


1/50.000, hoja 483, Segovia. 1/25.000, hoja 36 - 38 San Ildefonso o La Granja. Mapa excursionista de La Pedriza 1/25.000 de la editorial Alpina..

DESCRIPCIÓN DE LA SENDA


Desde el Puente del Perdón , enfrente de El Paular, sale una pista asfaltada que pasa por el albergue Los Batanes que queda a al izquierda y lleva al área recreativa de Las Presillas (500 m y 10 minutos), donde se puede tomar un baño si el tiempo acompaña en las piscinas naturales del río Lozoya, rodeado de praderas.

Se asciende siguiendo el río Lozoya, que aquí se denomina arroyo de la Angostura. Esta parte de la ruta está balizada como Ruta Verde 1. Cruzamos el arroyo que viene por la izquierda, de los altos de La Morcuera, llamado Aguilón (1 km y 20 minutos) y se sigue en paralelo al río Lozoya, que baja en pequeñas cascadas.

Se atraviesa una verja y nos adentramos en un robledal, con algunas praderas y algunos pinos. El camino se hace estrecho, ascendiendo por la derecha del río hasta una vieja central eléctrica (hay una tubería de hierro que baja de la montaña) y un poco más arriba, tras pasar un cercado, al área recreativa de La Isla (3,5 km y 1 hora). Aquí el Lozoya desciende con rapidez y fuerza en varias cascadas, entre praderitas de hierba.

Se cruza el puente y nos dirigimos a la carretera M - 604.Seguimos hacia la derecha unos metros por un camino de tierra hasta el kilómetro 30,4 y se cruza. Una senda parte enfrente, en ascenso hasta el Mirador de los Robledos (5,5 km y 1 hora y 40 minutos), tras pasar una curva a izquierdas y otra a derechas, se llega a una pradera con un mirador y un monolito al guarda forestal. Estamos bajo el macizo de Peñalara y a nuestros pies se abre el valle del Lozoya con el embalse de Pinilla.

Se continua por el camino que hemos traído, cruzando una valla y el arroyo de la Umbría y se desemboca en otro perpendicular. Este es el Camino del Palero, antiguo camino forestal que unía el valle del Lozoya con el de Valsaín por el puerto de Cotos, y por él discurre el sendero de Gran Recorrido GR-10.1. Se gira a la derecha, se llanea entre el pinar en dirección norte y ya en franco descenso se atraviesa el arroyo de Hoyoclaveles.

A partir de aquí, el camino queda enmarcado entre tapias de piedra, cercas de alambre y algunas casas. Se pasa una barrera que corta el acceso a los coches y desemboca más abajo en la carretera (9 km y 2 horas y 45 minutos). Siguiendo la carretera a la izquierda se llega al punto de partida (10 km y 3 horas).

Ruta por Hoyos de Pinilla

Ruta por Hoyos de Pinilla

TIPO DE RUTA:


Circular.

LONGITUD:


8,5 kilómetros.

DURACIÓN APROXIMADA:


3 horas y 15 minutos

DESNIVEL:


1.770 - 2.209 metros.

DIFICULTAD:


Media.

RECOMENDACIONES:


Subida a uno de los circos glaciares más desconocidos de la Comunidad. Buen observatorio del Valle del Lozoya. Hay agua al inicio y al final del recorrido, en el paraje de Las Lagunillas. No hay transporte público hasta el puerto de Navafría, que se accede tras 11 kilómetros de dura ascensión por la carretera M-637 desde Lozoya. Acceso a Lozoya por la N-I, a la altura del kilómetro 68 pasado Lozoyuela, por la M-604. En transporte público, la línea nº 194 de Continental Auto desde el Intercambiador de Plaza de Castilla (Tel. de Continental Auto 91 314 57 55).
Recomendado para toda época del año, pero la mejor época es el deshielo primaveral, cuando las lagunas del Nevero empiezan a aparecer después de quitarse su capa de hielo y nieve.

CARTOGRAFÍA:


1/50.000, hoja 484 del I.G.N. Buitrago del Lozoya. 1/25.000, hojas 484-I 37 - 37 Lozoya.

DESCRIPCIÓN DE LA SENDA

El camino conduce sin pérdida posible a un pitón de gneis llamado Peña del Cuervo (2,5 km y 40 minutos), buen mirador de todo el valle del Lozoya, Cabezas de Hierro y Peñalara. En un cerro próximo, la Cebadilla tiene un singular bosque de abetos de gran altura. Se deja la peña a la derecha y el camino conduce en ligero ascenso al final del pinar y entra en un área de piornos y jabinos hasta alcanzar el muro de delimitación de los términos de Lozoya y Pinilla del Valle (3,5 km y 1 hora).
Se salta el muro, y comienza una ascensión casi ¿a pico¿, entre algunos hitos y dejando el muro a la derecha, insinuándose el camino que conduce directo al pico del Nevero. Debajo justo de éste, en un pequeño recuenco glaciar existen tres pequeñas lagunillas que son los Hoyos de Pinilla, de origen glaciar y que se tornan realmente bellas en el deshielo primaveral. (4,5 km y 1 hora y 30 minutos).
Desde las lagunas, se gira hacia el este, hacia el muro de límite de los términos y se sube en paralelo a él hasta unas praderas cimeras, donde está el pico del Nevero (5,5 km y 2 horas). Desde aquí, y con tan buena altura se observa la meseta castellana al norte, al oeste el macizo de Peñalara; al sur, la Cuerda Larga y al este la sierra de Ayllón.
El descenso se hace hacia el este, siguiendo la línea de cumbres. Se remonta hasta las ruinas de una casita y se sigue el cordal hacia el noreste primero y enseguida al este, por una ancha ladera con escasos matorrales. Se desciende a un colladito, se remonta una elevación y se sigue en descenso por la divisoria hasta el Alto del Puerto (7 km y 2 horas y 45 minutos). Desde aquí el descenso es pronunciado por un cortafuegos. Se interna en un pinar por una ladera algo resbaladiza por la tierra suelta, y luego se suaviza entre praderas y pinares propios de la zona hasta llegar al puerto de Navafría (8,5 km y 3 horas y 15 minutos).

El valle de la Umbría y el camino del Palero

El valle de la Umbría y el camino del Palero

TIPO DE RUTA:


No circular.

LONGITUD:


11 km

DURACIÓN APROXIMADA:


3 horas y media.

DESNIVEL:


1.830 - 1.150 metros.

DIFICULTAD:


Media.

RECOMENDACIONES:


Ruta que transita por el Camino viejo de El Paular y el Camino de El Palero y que une el puerto de los Cotos con Rascafría por el valle de la Umbría. Hay que llevar agua porque la de los múltiples arroyos no es potable. Se atraviesa la zona de la colonia de buitres negros del Alto Lozoya, que anidan en las copas de los pinos más viejos del bosque. Importantes bosques de pino silvestre. Buenas vistas del macizo de Peñalara y de los Montes Carpetanos. Factible de hacer durante todo el año, incluso en invierno.
Teléfono de Información del Centro de Información Ambiental del Puente del Perdón (Rascafría): 91 869 17 57. La ruta es una de las que propone este Centro de Información con el nº de Ruta Verde nº 5. También se corresponde con parte del sendero de Gran recorrido GR 10.1
Al Puerto de Cotos se accede por la carretera que une en 7 kilómetros con Navacerrada. A él llega la línea C9 de Cercanías desde Cercedilla y el bus 691 desde Moncloa de la empresa Larrea. Tel. de Larrea: 91 530 48 00
A Rascafría por la N-I y desviación en Lozoyuela por la M-604. Se encuentra a 107 km de Madrid. En bus, el nº 194 de Continental Auto desde Plaza de Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.

CARTOGRAFÍA:


1/50.000, hoja 483, Segovia y 508 Cercedilla 1/25.000, hoja 36 - 38 San Ildefonso o La Granja y 508 - II Puerto de Navacerrada.

DESCRIPCIÓN DE LA SENDA


Se atraviesa un praderío horizontal y el camino se interna en un pinar. Comienza aquí el Camino Viejo de El Paular (2 km y 30 minutos), marcado con señales rojas y blancas del sendero de Gran Recorrido GR 10. A los 300 metros, en una bifurcación se deja el camino principal y se toma un ramal que parte a la izquierda, salvando un arroyo. Se remonta un prado, donde unos hitos de piedras nos marcan el camino a seguir y se desciende para atravesar el arroyo de la Laguna de Peñalara por un vado de piedras.
A continuación, un ascenso nos lleva hasta la Silla de Garcisancho (3 km y 1 hora), buen lugar para obtener un panorama de Peñalara, los Montes Carpetanos, y si hay suerte, admirar el vuelo de los majestuosos buitres negros. También es el origen del valle de la Umbría. El descenso, a partir de entonces, es bastante pronunciado y entronca con el Camino del Palero, antiguo camino forestal del arroyo de la Umbría. Tras una curva cerrada va a aparecer a la derecha una laguna artificial, y más adelante hay que cruzar el arroyo que seguíamos, y que a partir de ahora discurrirá por nuestra derecha.
Continua el camino en descenso en medio del pinar hasta una bifurcación (6 km y 2 horas). Se sigue por la izquierda (el de la derecha lleva hasta el Mirador de los Robledos), y se atraviesa el arroyo del Brezal, que proviene de la laguna de los Pájaros. A la derecha, poco a poco, el arroyo de la Umbría se va a ir separando del camino.

Se llega a otra bifurcación y se toma el camino de la derecha (7 km y 2 horas y 15 minutos), en franco descenso hasta llegar a una zona de casas y fincas particulares. Se cruza el arroyo Pedrosillo y se accede a la carretera de Rascafría. Se gira hacia la izquierda, en descenso, y tras pasar ante la ermita de la Roca, con su cruz, se llega un poco más adelante al Puente del Perdón y al Monasterio de El Paular. (11 km y 3 horas y media).

¿Que me pongo?

Preguntais sobre la equipacion necesaria o conveniente para realizar travesias, hemos rescatado este articulo que seguro os ayudará.

Equipamiento para el senderismo - Travesías

  • VESTIMENTA -?Debería comprar algún tipo de pantalón?

    Hoy en día hay muchos fabricantes de ropas de montaña que se esmeran por producir tejidos con unas determinadas características. La mayoría de ellos suelen ser aceptables. No obstante, para realizar travesías por baja montaña nos puede servir cualquier pantalón tipo chándal, o cualquiera con el que nos sintamos cómodos y nos permitan libertad de movimientos. Evitar pantalones tipo "vaqueros" o demasiado ajustados. Como con todo, cada uno debe valorar su propia experiencia.

    -?Me sirven las camisas de franela de toda la vida?

    Para baja montaña, la ropa que nos pongamos es un poco indiferente, ya que las adversidades del clima a las que nos podamos enfrentar no serán muy extremas (normalmente). Estas prendas deben ser cómodas.

    -?Hay algún tejido "aconsejable" para la ropa de montaña?

    Hay muchos tipos de fibras con cualidades "especiales" que se adaptan muy bien a nuestras necesidades en la montaña. Las cualidades esenciales (recomendables) que deben tener estas prendas son que sean "térmicas", es decir, que tengan el poder de mantener nuestra temperatura corporal. También tienen la facultad de absorber poco agua, con lo que se consigue que nuestro sudor pueda secarse rápido con nuestro propio calor.

    -?Que puedo usar como abrigo?

    La baja montaña no es especialmente exigente a la hora de nosotros necesitar unas prendas específicas. De todas formas está claro que con cuanta más comodidad y confort vayamos, mejor nos encontraremos y responderemos. Las prendas de abrigo más recomendables, son los llamados "Forros Polares":

    Esta prenda está hecha con fibras sintéticas que ofrecen unas relativas buenas propiedades de abrigo unidas a la poca absorción de agua. Tenemos, como no, diversos modelos de construcción y distintos tipos de fibras.

    Dentro de los tipos de construcción los hay tipo "cazadora" con cremallera, o cerrados (con una pequeña cremallera en el cuello). Los que se pueden abrir, tienen la posibilidad de poder regular la temperatura interior, de tal forma que si tenemos calor, lo podemos abrir a nuestro gusto.

    Sobre las fibras, supongo que todas serán más o menos parecidas, lo que si cambia es el espesor de la capa. Los tenemos de tejidos más bien finos, que para la baja montaña deberían bastar. También los hay bastante más gruesos con una capa de "borreguillo" interior que procuran una mayor protección contra el frío.

    En los dos casos, ninguno de ellos cortaría el paso del viento. Para ello deberemos hacernos con uno con una capa añadida corta-aire (o, windstopper, en inglés) que aumentará sensiblemente el precio. No considero necesario un forro polar de estas características para la baja montaña.

    -?Que protección contra la lluvia tenemos?

    Jejejejeje... El paraguas. No, en serio, para realizar travesías por altitudes discretas, no debería ser necesario estar provisto de la última tecnología en cuestión de impermeabilidad y transpirabilidad, aunque estar protegido contra un elemento tan "incómodo" no es nada desdeñable.

    En el mercado hay varios fabricantes con prendas hechas con fibras y membranas que permiten la transpiración de nuestro sudor al tiempo que no dejan que el agua (humedad) exterior penetre dentro. Tengo que decir que la transpirabilidad de estas prendas va siempre en función del grado de humedad ambiental que haya en el momento, lo cual quiere decir que si está lloviendo, la evacuación de nuestro sudor será menor (o nula). Hay chaquetas (y pantalones) que son más técnicas que otras, y para el caso que nos ocupa, sería suficiente una sencillita. En el apartado de media montaña explicaremos más detalles.

    -Se me quedan heladas las orejas y las manos ?que puedo hacer?

    Quizá parezca una tontería, pero por la cabeza y el cuello es por donde más cantidad de calor puede llegar a perder nuestro cuerpo. La solución, un pañuelito (o similar) y/o un gorro, los que más nos gusten. Para las manos está claro que unos guantes. A bajas altitudes deberían llegar unos guantes normalillos. Para las orejas existen unas orejeras.

    -?Hay algún tipo de calcetín aconsejable?

    Los calcetines quizá sean un elemento tan importante como las botas, ya que está en contacto directo con nuestros pies. Los hay de algodón, lana y fibras sintéticas, siendo los más aconsejables para la montaña los de lana o fibra, procurando llevar siempre nada más que un par puestos. No hay un consejo claro por un material u otro, lo mismo que ocurre con las botas, lo mejor es experimentar por uno mismo y ver el grado de confort que se adquiere con unos y otros.

  • MATERIALES -?Que botas debería comprar para el senderismo?

    Las más recomendables son las llamadas botas de "trekking": Nombre genérico que reciben las botas de montaña de tipo blando o semirrígido. Estas aportan mayor comodidad a la hora de aguantar muchas horas en marcha.

    Las hay de muchas marcas y modelos, de cuero o cordura, con membranas impermeables/transpirables u otro tipo de membranas, con muchas costuras o pocas, con distintos tipos de suela... A mi parecer, lo más importante para unas botas de trekking es que tengan las menos costuras posibles y una suela no excesivamente dura (la suela Vibram me parece cojonuda) dejando el tipo de materiales empleados en la elaboración a la libre elección del usuario, ya que cada persona contaría una experiencia distinta de cada modelo.

    -?Que mochila debo usar?

    Para pequeños recorridos por baja montaña, no se necesita una mochila que sea una pasada, casi con cualquier cosa vale, aunque está claro que cuanto más cómodamente llevemos las cargas, mejor andaremos y más resistiremos.

    Debemos elegir una mochila que se adapte bien a nuestra medida de espalda, o en su defecto que tenga la espaldera regulable. Es importante también que los tirantes estén adecuadamente acolchados y que tenga un cinturón lumbar que se ajuste perfectamente a nuestra cintura, además de estar también acolchado. Este cinturón evitará que todo el peso del macuto caiga sobre nuestros hombros repartiéndolo con las caderas, facilitando el transporte. El tamaño de una mochila para una jornada, no debería pasar de los 50 litros de capacidad, aunque si no se tiene otra, pues tendrá que valer una más grande, que servirá para travesías de más de una jornada. Esta mochila es recomendable que tenga un mínimo de 60 litros para poder meter todas las cosas necesarias para varios días, y no tener que llevarlas colgadas por fuera, que no harían más que incordiar.